EL ARCA DE LA ALIANZA

EL ARCA DE LA ALIANZA
Éxodo 25:10.
(Articulo tomado de una revista inglesa, disculpas por no tener el nombre. Por Torregano & Wallet.)

De acuerdo a la leyenda, Santo Mateo fue el primero de los apóstoles de Cristo en entrar a Etiopía. Siguiendo las mismas rutas usadas por los comerciantes de incienso y mirra quienes han tomado suplementos de los etíopes por siglos; él tuvo que estar asombrado de encontrar las tradiciones de Jerusalem siendo practicadas en la tierra del Nilo Azul.


Aquellos “hombres de piel quemada” – en griego es el significado de Etiopia- practicaron los ritos brindados a ellos por el rey Salomón y el hijo de la Reina Sheba, Menelik. También fue parte de la leyenda que Menelik brindo con él desde Jerusalem el Arca de la Alianza (Éxodos 25:10) – sagrada arca de los israelitas que contiene las tablas de la ley Hebrea, que como se ha dicho fue entregada por Dios a Moisés en el Monte Sinai.


Hoy, los Cristianos quienes continúan su adoración con sus antiguos trajes, se reúnen cada año en el pueblo sagrado de Lalibela, desfilando con replicas del Arca – cada una conocida como “Tabot”- para preservar y reforzar su propia cultura en la cara del mundo que cambia.
El pueblo de Lalibela se asienta en la provincia de Welo al norte de Etiopía. Para el beneficio del sagrado pueblo, todas sus 11 iglesias son prácticamente invisibles a los ojos cuando uno sube el camino que lleva al pueblo. Esta única arquitectura fue inspirada por la necesidad de mantenerse invisible a los ataques de los musulmanes, por eso las iglesias fueron realmente talladas de la piedra roja volcánica que domina en el área. La cantidad de galerías y cámaras revelan como han sido construidas.


En el tiempo de Timkat (Epiphany), los Tabot son tomados en procesiones desde las iglesias por los sacerdotes mayores quienes los llevan en el tope de sus cabezas aturbantadas. Para resguardar el Tabot de los ojos curiosos de los blancos peregrinos y de los mezclados turistas, se cubre con estupendas sedas bordadas, con dorados y plateados brocados.


Una completa procesión religiosa le continúa, resguardado debajo de sombrillas multicolores que representan cuerpos celestiales. Gran humareda con fuerte olor de la mirra y del incienso que se quema en la ruta cubre la procesión que se mueve al sonido de las trompetas.
Cuando la procesión llega a los bordes del ahora seco, el río llamado originalmente el Río de la Tierra Sagrada, para acampar en la noche. Los Tabots se mantienen debajo de un especial dosel construido y observado durante toda la noche por religiosos dignatarios.


Comenzando el siguiente día la ceremonia continúa con miles de adoradores que vienen de las montañas cercanas. Letanías se cantan en la presencia del Archobispo de Axum -la región donde Lalibela se asienta- y finalmente, los Tabots se retornan en procesión a sus sagrados lugares de resto en las iglesias.


En este tiempo es cuando los jóvenes sacerdotes en las ceremonias, que se celebran cada año, se visten con sus pesados trajes de seda bordada y brocada, cantan y bailan al ritmo de los antiguos sistrums, tamborines y trompetas y, luego, parado en el mismo sitio por horas, meciéndose ocasionalmente en una manera despaciosa y digna, usando la batuta de oraciones para marcar el ritmo.
Este es el espectacular final a la ceremonia que atrae cientos y cientos de seguidores cada año.
Los rituales de la iglesia Ortodoxa, que a través de la historia ha sido la tierra de poder civilizado, mezcla ancestral de la tradiciones Hebreas con ancianas tradiciones Cristianas.
La lengua liturgial, Gueze, que se sigue usando en los servicios de las iglesias y la lengua oficial del país Amárico, ambas son de origen Semítico. En la iglesia de la antigua capital, Axum, un sacerdote ciego cuida por el día y por la noche los mas preciados tesoros, el mayor símbolo con su filiación con Israel -La sagrada Arca de la Alianza.
Parece ser que (suposiciones de europeos historiadores) que los primeros cristianos, que fueron Sirios, arribaron a Etiopia en el siglo 4. Ellos convirtieron al Rey de Axum, quien fue el primer gobernante que tuvo la moneda acuñada en una cara con el símbolo de la cruz.
Durante los siglos que siguieron, y especialmente al principio del siglo 9, los Musulmanes hicieron severos intentos de invadir el reinado de Etiopia. Con sus costas amenazadas, los Cristianos, que gracias a las formidables montañas pudieron repeler a sus enemigos y gradualmente, el reinado de Etiopía dejó de ser su interés.


La fe dentro del país se mantiene fuerte. El emperador de Lalibela quiso fundar otro Jerusalem para su gente, ahora aislado e incapacitado de hacer el viaje hacia la Tierra Sagrada, siendo así en el siglo 12 construyó de la sólida roca las 11 iglesias que todavía se mantienen con las ceremonias del Tabot hoy día.
Muchos se han quedado maravillado con el esplendor de Lalibela, y actualmente muchos peregrinos se mantienen impresionados con el pueblo sagrado y sus ceremonias anuales que conmueven a cualquier que los testimonia.

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